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Ricardo Juárez
se reúne con equipo de transición de Barack Obama



Ricardo Juarez Lider migrante y fundador de la organizacion Mexicanos Sin Fronteras.

Junto con otros grupos de base,
el líder de Mexicanos Sin Fronteras
fue convocado para analizar tema migratorio

Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Enero 9, 2009
Archivo ETL.
Ricardo Juárez en representación de VA

 

 




Ricardo Juárez
Ricardo Juárez Nava
Un migrante en la capital del imperio
 

 
 

Ricardo Juárez, activista y constructor

Ricardo Juarez Nava, Fundador de la organizacion Mexicanos Sin Fronteras.
Mexicanos Sin Fronteras
Perfil de una entidad pro inmigrante no convencional:

• La organización de base cuenta con 3.000 miembros formales, que vienen de 20 ciudades que se extienden desde Virginia hasta Delaware

• Más allá de la Costa Oriental, la red tiene ramas en El Paso, Texas; Los Ángeles, California y Chicago, Illinois.

• MSF no tiene estructura vertical, sino cada grupo designa a un delegado para representar a sus miembros en conferencias telefónicas.

• Comparte una oficina en el Distrito de Columbia con La Red de Solidaridad Mexicana, que es atendida por voluntarios.

• La campaña de MSF se basa en la participación popular, llamando a un boicot en Prince William contra negocios no inmigrantes; y convocando alrededor de 7.000 personas para protestar en contra de una resolución antiindocumentados.

El líder de Mexicanos Sin Fronteras vive entre la lucha pro inmigrante y los taladros

Por Daniel Gilbert
Especial para el tiempo Latino

Ricardo Juárez quiere que se sepa que si no contesta una llamada, es porque tiene las manos llenas.

O porque no alcanza a oír el celular por el ruido del taladro. O porque está en medio de una escalera de 30 pies, pasando materiales al segundo piso de una casa donde él y unos compañeros recientemente realizaron una reparación.

Y es que Juárez : a pesar de convertirse en defensor prominente de la población indocumentada, a pesar de hablar 3.000 minutos al mes con los medios, abogados y residentes de la comunidad, sigue en su trabajo de construcción en el que gana $14 la hora.

Los dos papeles de Juárez —obrero y coordinador regional de la organización activista Mexicanos Sin Fronteras (MSF)— reflejan plenamente el carácter de su movimiento.

De acuerdo a Juárez, la lucha de base que él y sus colegas de MSF promueven es “fuera de lo tradicional”, absteniéndose de grandes contribuciones de dinero. Hay en su cuenta bancaria quizás $1.500, quizás $800 —“se han hecho pagos”, explicó el coordinador— que se destinan para “cubrir necesidades”. La organización todavía no ha logrado el estatus legal “sin fines de lucro”.

Pero si no depende de grandes ingresos de dinero, las obligaciones del activista requieren una inversión de tiempo, lo cual tiene su costo.

Juárez, de 40 años, está casado y tiene un hijo de 13 años nacido en México, pero no quiere hablar de su familia. “Están aquí conmigo”, se limita a decir.

La construcción es la única carrera que Juárez ha conocido desde que llegó a este país en 1995. Y es a través de esta industria que primero vislumbró la injusticia contra el inmigrante. Recuerda el trato que recibió tras una seria caída que le dañó la columna vertebral, y otra ocasión cuando un empleador lo abandonó con unos compañeros en medio de la I-95, sin pagarles.

Y un buen día, no hace mucho, Juárez llegó al trabajo con un cinturón de herramientas, y una libreta llena de casos y números telefónicos, aprovechando el almuerzo para hacer las llamadas más urgentes.

“Michael, oye”, dijo Juárez al llamar a un abogado que ofrecía apoyo gratuito a inmigrantes la semana pasada.

“Una compañera nuestra, una voluntaria, fue a inscribir a su hijo en una escuela pública de Prince William, y le pidieron los papeles. . . de ella. . . Sí, es una escuela pública. . .”.

En el tiempo que ha pasado tras la resolución votada en Prince William el 10 de julio, Juárez admite que “he trabajado poco” en la construcción.

En julio, los supervisores del condado votaron a favor de quitar servicios públicos a los inmigrantes sin papeles, un hecho que ahora está siendo revisado por el alto costo operativo que demandaría.

El martes 2 de octubre, la Junta supuestamente votaría la entrada en vigencia de esta norma pero postergó hasta el 16 de este mes la decisión final. La lucha sigue.

El jefe de la compañía —a quien Juárez se rehusa a identificar, pero a quien describe como “supporter” de MSF— le permite cierta flexibilidad en las horas.

En el pasado, ha perdido empleos mejor pagados —uno que le proporcionaba $46.000 al año—por dejar el trabajo para acudir a un evento comunitario.

En varias ocasiones, expresa el activista, ha tenido que decidir y “perder mi trabajo porque salí para hacer algo importante para ayudar a mi comunidad”.

 

THE WASHINGTON POST
A Strong, but Divisive, Voice for Immigrants

Boycott of Pr. William Will Test Leader

Ricardo Juarez, right, with the Rev. Jorge Acho, at a protest last week in Falls Church of Prince William's immigration crackdown.
Ricardo Juarez, right, with the Rev. Jorge Acho, at a protest last week in Falls Church of Prince William's immigration crackdown. (By Kevin Clark -- The Washington Post)
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By Nick Miroff
Washington Post Staff Writer
Monday, August 27, 2007; Page B01


Los de Abajo

Gloria Muñoz Ramírez
Derechos de migrantes

La Jornada, Febrero 10, 2007

Ricardo Juárez Nava, trabajador de la construcción, llegó a Woodbridge, Virginia, hace 12 años. Originario de Coatepec Harinas, estado de México, vivió desde su arribo a Estados Unidos las constantes violaciones a los derechos humanos, las humillaciones, la indefensión y el estado de vulnerabilidad en el que sobreviven los mexicanos (y centro y sudamericanos) en un país en el que esta semana hubo tres nuevos asesinatos de indocumentados.

Ricardo es uno más de los 9 mil trabajadores y trabajadoras que han engrosado las estadísticas de inmigrantes en Woodbridge, una ciudad en la que hace una década había apenas unos 300 trabajadores indocumentados. El auge de la industria de la construcción en años recientes provocó que se incrementara considerablemente la ocupación de mano de obra barata en la costa este (media) de Estados Unidos, sobre todo en los estados de Maryland, Virginia y Delaware, y Washington DC, zona históricamente conservadora.

"Después de años de trabajo, estaba en trámites para obtener mi residencia, pero la aplicación dependía de la empresa. Entonces el patrón me bajó el sueldo, me humillaron y abusaron de mi trabajo, pues sabían que de ellos dependía que yo obtuviera mis papeles. En ese momento sentí por primera vez una gran indignación".

"Hace uno cinco años me lastimé la columna en un accidente en el trabajo y quedé incapacitado para laborar durante dos años. Cuando regresé dado de alta medicamente me despidieron porque no podía levantar cosas pesadas", cuenta Ricardo desde Wa-shington, una semana después de haber emprendido en Richmond, Virginia, una jornada de ayuno, junto a otros migrantes, en rechazo a las nuevas iniciativas legislativas que criminalizan a los indocumentados y a todo aquel que los apoye.

La jornada de acciones incluyó el ayuno, una marcha y una campaña de visita a los legisladores, y fue protagonizada por migrantes de varias nacionalidades y promovida por diversas agrupaciones, entre ellas Mexicanos Sin Fronteras, primera organización mexicana que lucha por los derechos de todos los migrantes en esta región de Estados Unidos, y de la cual es coordinador Ricardo Juárez.

El panorama para nuestros connacionales no podría ser peor en Virginia, donde "más de 40 propuestas contra los inmigrantes han sido introducidas a la legislatura para su aprobación, además de las redadas, de los policías que detienen sin autorización a indocumentados para entregarlos a la migra; de las leyes locales con las que se trata de restringir el acceso a la vivienda, a la educación, a la salud, y de castigar a quienes nos emplean o nos ayudan. Y a esto hay que sumar la actitud de los empleadores sin escrúpulos que se niegan a pagar nuestro trabajo, y desde luego, la impune actividad de los grupos antimigrantes solapada por las autoridades".

La resistencia a éstas y otras medidas crece cada vez más. "Hace no mucho que decidimos ya no dejarnos", dice Ricardo, pues, reitera, "no somos criminales y exigimos respeto a nuestra dignidad". La pregunta es: Y de este lado, ¿qué estamos haciendo?

losylasdeabajo@yahoo.com.mx

Articulo original publicado en La Jornada

 

 
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